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Detrás de...

Es necesario comenzar a aclarar que este blog se ha formado gracias a las exigencias y querencias institucionales, sin embargo también es cierto que comparto el amor por las letras en todas sus formas, y quizás, en todas sus épocas. No deseo que este espacio se manche con expectativas negativas o altas imaginaciones del lector; como ya dije, es un escenario formal, más no espeluznante e imponente. 
Muchos exponentes de mi misma área pretenden que la literatura se encuentre en otro nivel, más allá del "ser humano" común, pero el arte de leer y de escribir son menesteres tan apasionantes que deberían estar al alcance de toda persona, como bien es el trabajo de nosotros los literatos. 

¿Qué se va a encontrar en este blog?  A ciencia cierta no se sabe aún: las indicaciones pueden ser claras si se explican de la mejor forma, pero "definir es limitarse", por ello, hago una presentación de quien escribe para que el lector pueda tener los márgenes establecidos para participar y poder interactuar.

Me llaman Sarai (sí, sin tilde) desde que mis padres salieron del ministerio público hubo ese error, tengo un segundo nombre, "Clara", pero si alguien me nombra de esa manera hago caso omiso, y si lo llego a hacer, mi mirada no será la misma como cuando me llaman Sarai, o algunas de sus variantes. No me siento cómoda cuando me refieren como "la licenciada" o "licenciada Sarai", he estudiado, sí, pero una licenciatura no logra definirme por completo, a pesar de que a nivel emocional ha sido una buena elección. Si alguno de mis lectores me conoce en persona y lo llamo de esa manera, seguramente es porque convivimos en un espacio meramente formal, e incluso pueda considerar la diferencia de edad. Desde un tiempo he pensado que la facultad en la que estudié me hizo daño, me echó a perder: tuve profesores con nivel de doctorado que podíamos tutearlos y no se me ofendían, precisamente porque somos personas con un trato igual de digno (donde coexistimos en una misma realidad degradante); sin embargo siempre pueden abordarme para pedirme que cambie la referencia y pueda llamarlos como gusten, siempre y cuando no sea un apodo fuera de lugar. 
En cuanto al segundo nombre que poseo, muchos afirman que debería agradarme, pues de la literatura viene esa imagen bonita de la "claridad esclarecida", una de las primeras líneas de Juan Rulfo en sus Cartas a Clara, su amada. 

Ahora bien, me gradué de Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma del Estado de México, en la bendita Facultad de Humanidades, un segundo hogar para mí. Graduada por unanimidad de votos con la tesis intitulada La transgresión de la cotidianeidad en “El huésped”, “La celda” y “La señorita Julia”, de Amparo Dávila, misma que se puede googlear en el repositorio institucional de dicha universidad. Se menciona esto con la finalidad de abrir un diálogo al respecto de la Gran Amparo Dávila y su amplitud por la literatura escalofriante, claro, en el ámbito cuentístico, en sus poemas doy fe de que es brillante, pero podría quedarme corta con un análisis formal de cada uno de sus textos. 

Con esta formación académica se abre un mundo diverso, muy amplio, muy artístico: soy escritora de varios textos, algunos publicados otros no, como los son artículos y creación literaria. Soy correctora de estilo por conveniencia, anhelante del profesorado, postulante a la Maestría, aprendiz de la entonación acústica y la religión wiccana, amante del café a todas horas, gustosa por el olor a tierra mojada, y a los atardeceres fríos y deslumbrantes; encantada siempre de restregar la edad de la que sea han mofado por estar en lugares y realizar actividades de personas con mayor edad que la mía. Irónica y sarcástica en los momentos menos apropiados; y estudiante hasta la muerte. 

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